El trabajo suele ocupar una gran parte de nuestro tiempo e influye mucho en nuestra salud. Por eso es importante que tanto los empleados como los empleadores tomen medidas para crear un ambiente que les ayude a comer saludablemente y a moverse más. Aunque el empleado tiene que dar el primer paso para mejorar su propia salud, los empleadores pueden dar un gran apoyo a estos esfuerzos creando políticas y servicios que promuevan un estilo de vida saludable.
Si todos trabajáramos juntos, todos estaríamos más saludables, nos sentiríamos más felices en el trabajo y seríamos más productivos: ¡Todos salimos ganando!