Bienestar emocional

El bienestar emocional se refiere a tus sentimientos: cómo reconocerlos, expresarlos, y cómo encararlos de manera que contribuyan a tu tratamiento y recuperación.

Historia de un sobreviviente

José Bilotta es dueño de una compañía de jardinería. Para obtener un permiso especial de conducir tuvo que hacerse un examen médico. En el examen descubrieron que estaba anémico y le ordenaron hacerse una colonoscopía, que reveló pólipos cancerosos. Tuvo dos cirugías, quimioterapia y radiación. Hace 13 años que está bien.

A José le quedó la culpa por no hacerse una colonoscopía a los 50 años. “Para estar tranquilo debo olvidar que fue mi culpa, debo tratar de relajarme.” José buscó distintas maneras de mejorar su bienestar emocional. “Fui a hacer de todo para relajarme”.

La familia y los amigos lo ayudaron a calmar sus temores. “Yo decía: ‘Estoy enfermo’. ‘¡No tienes nada. Estás bien!’ me decían. Mi hermana, mi hermano: ‘vas a estar bien’. De tanto que se lo dicen, uno está bien. Todos los chequeos dan bien.” Mis clientes que tengo hace 20 o 30 años también me apoyaron con cartas, flores, de todo. Eso hace que uno se sienta bien.

¿Qué es?

El bienestar emocional se refiere a tus sentimientos: cómo reconocerlos, expresarlos, y cómo encararlos de manera que contribuyan a tu tratamiento y recuperación. Si estás asustado, enojado, estresado o desesperanzado, esto puede afectarte a ti y a los que te rodean. Tal vez te preguntes cómo puedes lidiar con estos sentimientos. Tal vez te resulte difícil hablar con amigos y familiares sobre tus sentimientos. Tal vez necesites ayuda, pero no sepas cómo pedirla.

Todas estas reacciones y temores son normales y pueden surgir en cualquier etapa de tu experiencia con el cáncer.

¿Por qué es importante?

Mejorar el bienestar emocional puede:

  • Ayudarte a entender que tus sentimientos son normales
  • Enseñarte estrategias para sentir menos miedo y más esperanza
  • Ayudarte a tratar el estrés y mejorar tu bienestar emocional
  • Ayudarte a manejar las relaciones con amigos y familiares
  • Ayudarte a hablar de tus sentimientos
  • Darte ánimo para pedir y aceptar ayuda de los demás

Lo que puedes hacer

Según la Asociación de Asistencia Social en Oncología (Association of Oncology Social Work), para mejorar tu bienestar emocional:

  1. Anota tus sentimientos. Lleva un diario donde escribes o dibujas cómo te sientes emocionalmente. No tiene que ser todo por escrito. También puedes usar fotos, dibujos o música para expresar cómo te sientes.
  2. Comparte tus sentimientos con personas cercanas. Esto puede ser difícil. Quizás sientas que estás cargando a los demás con tus problemas, pero es muy importante hablar con alguien de confianza. Si no es un familiar o un amigo, busca un grupo de apoyo o un consejero.
  3. Busca momentos de tranquilidad. Tener cáncer trae estrés. Saber cómo relajarte es importante para recuperarte emocional y físicamente. Busca actividades y prácticas que te ayuden a sentir paz. Prueba técnicas de autocuidado, como la meditación o el yoga, que ayudan a disminuir la ansiedad, la depresión y la fatiga. La meditación es una práctica que puede ayudarte a estar enfocado en el presente y a disminuir las preocupaciones que causan tanto estrés. Pídele a tu doctor que te recomiende buenos recursos en Internet o en tu biblioteca. Hay varios libros sobre la meditación y la relajación, por ejemplo “La Respuesta de Relajación” (The Relaxation Response), de Dr. Herbert Benson.
  4. Habla con tu médico o enfermera acerca de tus sentimientos. Tu doctor y su equipo médico quieren que tengas la mejor calidad de vida posible. Habla con ellos acerca de tus sentimientos antes, durante y después de tu tratamiento. Ellos pueden recomendar un profesional de apoyo psicológico y, si es necesario, evaluar y tratar la ansiedad y la depresión.
  5. Busca asesoramiento con un profesional. Hay asistentes sociales, psicólogos y médicos que pueden ayudarte a enfrentar las fuertes emociones que puedas sentir. Es importante encontrar un consejero con quien puedas conectarte, y que tenga experiencia trabajando con personas diagnosticadas con cáncer. Si bien puede ser difícil encontrar un profesional que hable tu idioma, hay varios profesionales en Massachusetts que hablan español. Con ayuda de tu doctor o el directorio de tu seguro médico, puedes encontrarlos.
  6. Participa en un grupo de apoyo. Participar en un grupo con personas que están pasando por experiencias similares te puede ayudar a sentirte menos solo, y darte apoyo en un ambiente seguro. Cualquiera sea el grupo al que quieras unirte, busca un grupo dirigido por un consejero profesional. Averigua el enfoque del grupo, las acreditaciones del líder del grupo, y el tipo de sobrevivientes de cáncer que asisten.

Otras formas de disminuir el estrés

  • Haz ejercicio
  • Sal a caminar
  • Haz algo al aire libre
  • Trabaja en el jardín
  • Baila o canta en voz alta
  • Habla con un amigo o familiar
  • Masajes terapéuticos o acupuntura

Tu relación con familiares y amigos

El cáncer puede tener un efecto profundo en las relaciones personales. En muchos casos, profundizará los lazos que tienes con las personas más cercanas. Pero también puede causar cambios que tú no esperabas. Puede ser que algunos miembros de tu familia no te apoyen tanto como tú esperabas. Puedes perder el contacto con viejos amigos. Otros pueden tratar de ofrecer apoyo en formas que no te ayudan o no son deseadas.

Estos desafíos son comunes, y generalmente pueden mejorar con una comunicación abierta y honesta.

  • Mantén abiertas las líneas de comunicación. Algunos familiares y amigos quizás no tengan experiencia alguna con el cáncer. Puede que no sepan qué decir o que tengan miedo de decir algo equivocado. Déjales saber lo que necesitas. Avísales si pueden hablar abiertamente contigo sobre el cáncer y tu experiencia. Diles cómo prefieres comunicarte (si prefieres una llamada, un email, un mensaje de texto o informarlos de tu progreso por medio de redes sociales como Facebook). Diles que a veces sólo necesitas que te escuchen.
  • Pide y acepta ayuda. Se específico con lo que necesitas. ¿Necesitas ayuda con las comidas, con mandados o con transporte a citas médicas? Déjales saber. Pídele a tu familia y amigos que sigan invitándote a los encuentros, aún si no puedes ir.
  • Acepta los cambios. El cáncer va a cambiar tu punto de vista sobre muchas cosas. Esto puede resultar en cambios en las relaciones con tu familia y tus amigos. También puede ser que encuentres nuevos amigos a través de tu tratamiento y recuperación. Concéntrate en las relaciones que te den el apoyo que necesitas.

Como hablar con los hijos

Para los padres hay pocas cosas más difíciles que responder a las preguntas que hagan sus hijos. Ellos pueden estar profundamente preocupados y puede que no sepan cómo expresar sus miedos y preocupaciones. En algunos casos, pueden estar preocupados por su propio futuro y si ellos también algún día pueden llegar a tener cáncer. Estas conversaciones pueden variar según la edad de los niños.

La salud sexual

En su libro, “Después del cáncer de mama” (“After Breast Cancer”), Hester Hill Schnipper dice: “El sexo es una forma de decir, ‘¡Estoy vivo!’ Las sensaciones, la intimidad, la cercanía y la sensación de bienestar que genera son únicas”. Varios factores pueden influir en tu salud sexual: cómo te sientes contigo mismo, el enojo, el miedo, la depresión, la fatiga, y cómo sientes tu cuerpo. Además, el tratamiento y los efectos secundarios del cáncer pueden causar problemas físicos que hagan que desear, tener y disfrutar del sexo sea más difícil. Esto es normal y hay ayuda disponible.

La Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society) ofrece los siguientes consejos para mantener una actividad sexual sana durante el tratamiento del cáncer:

  • Aprende cómo tu tratamiento contra el cáncer puede afectar tu actividad sexual
  • Recuerda que todavía puedes ser capaz de sentir placer por medio de caricias
  • Mantén la mente abierta acerca de las formas de sentir placer sexual
  • Habla con tu pareja sobre el sexo, lo que te gusta y lo que no, para que el sexo sea placentero para los dos.
  • Participa de actividades que te hagan sentir bien contigo mismo
  • Habla con tu médico o enfermera sobre dudas que puedas tener sobre las relaciones sexuales durante y después del tratamiento, y cómo obtener ayuda en caso que sea necesario.

Hablar sobre el sexo y la salud sexual es muy difícil para la mayoría de la gente. Sin embargo, dar el primer paso y hablar con tu pareja o tu equipo de cuidado, puede darte la ayuda que necesitas.

Preguntas que debes hacerte

  • ¿Cómo me siento emocionalmente?
  • ¿Qué puedo hacer para sentirme menos estresado, triste, enojado o deprimido?
  • Si necesito ayuda con mis sentimientos, ¿tengo amigos que han tenido cáncer que pueden recomendar un grupo de apoyo o un consejero?
  • ¿Qué necesito de mi familia y amigos durante mi tratamiento y recuperación?
  • ¿Cuanta información debo compartir con mi familia, mis amigos y mis hijos sobre mi diagnóstico y tratamiento?

Preguntas para tu doctor o equipo médico

  • Si me siento triste, ansioso, enojado o deprimido, ¿cuándo debo buscar ayuda y qué puedo hacer para afrontar mis sentimientos?
  • ¿Qué puedo hacer para controlar mi estrés?
  • ¿Hay grupos de apoyo o consejeros individuales que me puedan ayudar?
  • ¿Estoy suficientemente sano para tener una vida sexual activa, y hay algún tipo de actividad sexual que debo evitar?
  • Si estoy teniendo dificultad sexual, ¿puedo (tal vez con mi pareja) ser referido a un terapeuta o programa de salud sexual?

Consejos de los expertos

Rachel Allende, LICSW
Trabajadora Social  (Clinical Social Worker),
Dana-Farber Cancer Institute

Para muchas personas después de que termina el tratamiento es la época más difícil en cuanto al estado emocional. Tienen el shock del diagnóstico y el estrés de estar recibiendo el tratamiento. Pero muchos tienen depresión o una ansiedad más elevada después que termina el tratamiento. Quizás es porque durante el tratamiento están cansados, luchando, enfocándose en comer, ir a sus tratamientos, etc. No tienen mucho tiempo de pensar. Después que termina el tratamiento muchas personas encuentran que: “Tengo mucha ansiedad, estoy deprimido. ¿Y por qué, si ya me han dicho que estoy bien?”. Y uno debe darse cuenta de los cambios que ha experimentado. El desafío por el cual uno pasó.

También existe esa ansiedad de: “¿Qué pasa si vuelve mi cáncer?” Prestar atención a eso es importantísimo. Si uno nota que: “estoy siempre preocupada”, o “no puedo dormir, porque estoy siempre pensando mucho”, o “me siento con el ánimo muy bajo. No encuentro gusto en las cosas que antes me gustaba hacer”, es importante hablar con su médico de cabecera, con su trabajadora social, o alguien que le pueda dar un referido a una consejería, alguien que pueda apoyarle.

Muchos pacientes me dicen que de repente la familia o sus amigos no los entienden. Dicen: “pero ya terminó el tratamiento, ya estás bien”. En estos casos es importante buscar un grupo de apoyo, o conversar con una consejera o con otros sobrevivientes que entiendan lo que uno está sintiendo. A veces vale la pena buscar el apoyo de un psiquiatra. En la comunidad latina lo que veo es que hay muchas personas que tienen miedo sobre qué quiere decir si voy a una consejera o una psiquiatra. Es importante recordar que son un recurso clave para su salud mental o emocional. Y que hay medicinas que pueden ayudar con la depresión y la ansiedad. Sabemos que hablar con alguien, compartir sus emociones, ayuda a uno a sobrellevarlas.

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