[Maria Fernanda Caicedo, Sobreviviente de cáncer]: Yo llegué aquí y estaba dispuesta a todo. Mi interés era el de todo inmigrante: el venir aquí a cumplir las metas que uno en su país no puede cumplir. Y empecé trabajando en fábricas y precisamente trabaja en dos fábricas 16 horas diarias. Yo quería todo. Quería lograrlo rápido. De no tener oportunidades a tenerlas todas y a lograr y a luchar y a esforzarme.
De esas cosas que me había salido finalmente la oportunidad de estar relacionada en el campo. Para mí eso fue uno de los...del inicio de lo que yo consideré mi éxito. Vamos pa'lante, vamos pa'lante, no pana?
Y finalmente empiezo a trabajar en el área. Trabajar con personas discapacitadas y enfermas mentales. Y exactamente empiezo a trabajar y llevo dos meses y me diagnostican. Es una noticia que tú no te la esperas.
El tipo de cáncer que fue diagnosticado fue melanoma metastásico nivel cuatro. Después de que me realizaron un par de tratamientos quirúrgicos para remover las lesiones...remover la enfermedad de una forma rápida... identifican de que realmente no era tan rápido. La enfermedad estaba fuera de control y en cuestión de meses salto de estadio II a estadio IV.
La perspectiva cambia. ¡Yo tenía 30 años! Es una...una realidad a la que tú te enfrentas y te frustra y más cuando tú tienes...no tus propios sueños pero los sueños de una familia. Los sueños de tres chiquitos. Y el temor de: ¿que pasaría con ellos? ¿Que sigue? ¿Que les va a pasar? ¿Será mi esposo capaz de continuar con los tres? Cuando yo ya sabía que ellos dependían de mi.
Me sugirieron ser parte de un estudio clínico. La idea era ser partícipe de un medicamento que estaban intentando y querían saber si funcionaba o no funcionaba. Resultados no se dieron rápido tampoco. El tratamiento por el contrario. A mí me escaneaban cada dos meses y por el contrario siempre encontraban más y más y más lesiones.
Yo sabía que para poder lograr muchas cosas la primera limitante que yo tenía que vencer era el idioma. Así que regresé a estudiar. Use el tiempo de en vez de estar en casa lo invertí en regresar a la universidad. Como forma de darme a mi misma ayuda. De darme a mi misma apoyo en la situación para distraerme, para entretenerme. Eso fue un alivio bastante significativo porque era poner mi mente en otra cosa. Alistaba a mis hijos, mis cosas... ellos se iban para su escuela y yo atrás. Entonces el pensar en continuar con mis metas fue una cosa que me ayudó muchísimo en este proceso.
En algún momento me hablaban de que yo podía tener alrededor de 28 tumores en todo mi cuerpo. Y cuando ellos hablaban que se están reduciendo de tamaño para mí yo quiero conteo, yo quería... hágame el inventario prácticamente. Llegó un momento en el que ellos ya tenían dificultad identificando en donde había lesiones y donde no. Porque ya no existían. Todas esas áreas que ellos tenían en sus mapas de sus scanners ya no existían. Todos esos tumores ya se habían desaparecido...finalmente se habían ido.
Yo pude homologar mi carrera aquí. Que ese es un un éxito...de las cosas grandes y maravillosas que yo he podido obtener en mi vida es esa. Homologar mi título y recibirlo aquí.
Al regresar yo a la empresa había una posición muy buena, que es referente a un programa de cuidado del adulto en familia. Y había una posición de coordinación.
Soy una de las coordinadoras del programa de cuidado del adulto en familia. Hay muchas familias allá afuera, muchas, que somos inmigrantes. Que no hablamos el idioma. Y yo cumplo el papel de puente, para poderle servir a estas familias.
Y entonces yo ahora voy y me presento y la alegría de ellos es maravillosa: "¡Ay, finalmente alguien a quien realmente nos podamos comunicar! ¡Ay, finalmente alguien a quien le podamos expresar!" Claro, cuando tú sabes cinco o seis palabras en inglés para expresar todo lo que uno siente en una sola palabrita que tú te sepas, ¿cómo lo haces? Y en mi empresa me consideran una herramienta muy valiosa.
Entonces no estoy solamente yo brindándole bienestar a ellos, sino que ellos me producen a mi muchísimo bienestar. Alegría, satisfacción. Y es eso: satisfacción diaria, diaria. Y no solamente con mi empresa pero con la gente que yo trabajo. ¡Muy orgullosa!
[se ríe] ¡Y muy contenta! Aún estoy aquí.
[Maria Fernanda Caicedo, Sobreviviente de cáncer]: Obviamente aún tengo una que otra lesión pero digamos que ya salí de ese riesgo en el que me encontré en algún momento y estoy completamente bien, bien. Ya ese esquema de enfermedad ya ni siquiera existe en mi mente.